01 mayo 2007

Un color especial...

Hola a Todos, permitidme hacer un artículo un poco especial. Espero que no os moleste que utilize nuestro foro para un tema personal, pero el cuerpo me lo pide. Espero veros pronto. Besos para ellas, abrazos para ellos.

Sevilla, tan sonriente, tan gitana, tan flamenca y tan taurina se descubre ante los ojos de un turista despistado de manos del mejor embajador de la ciudad Hispalense, mi amigo/mi hermano, Pablo. Gracias a su paciencia y a su conocimiento de su ciudad, éste ha podido saborear cada rincón de Triana y de Santa Cruz, así como conocer los olores tan particulares de la ciudad donde el Sol brilla de una manera especial, llegando a entender porqué el Jesús del Gran Poder o la Esperanza de Triana residen en la ciudad más universal del 92, junto con Barcelona, que nadie se me moleste...

Estos días que he pasado a la orilla del Guadalquivir, me han ayudado para descubrir un poco más a unas personas muy especiales. Gente, que uno conoce desde hace muchos años, pero que valora mucho más cuando está a más de 1000 km de distancia. Uno valora a Pepe, pese su radicalismo religioso encarnado en su Dios, Don Manué (del cuadro mejor no hablo...). Y de su hermano Juan, pues poco puedo decir, después de chuparse 250 km en coche, para poder tomarnos una cerveza, (ups!!, lo siento Juan. Una Coca-cola. Los abstemios es lo que tienen...). Y de mis niñas, sólo puedo decir que eran las más guapas de toda la feria, llegando a impregnar el albero del Real de todo el arte andaluz que corre por sus venas. Tanto es así, que los caballos andaluces paraban su trote elegante para rendirse a sus pies, al igual que lo hace La Maestranza ante los grandes toreros durante la Feria de Abril.

También quiero aprovechar esta ventana al mundo para hacer mención de Benjamín (mín, mín, Benjamín!!!), un hombre de pocas palabras, pero a veces es mejor saber escuchar; al Piña, uno de los grandes panaderos de Alcalá de Guadaria, además de inventor de un nuevo estilo de danza: la Sevillana-Regguettona; y de Maider (Maider&Comander), una mujer guapa, inteligente y divertida, que tiene la gran virtud de ser una vasca en Sevilla y una sevillana en Bilbao, aunque lo más curioso es su acento, una mezcla de vascoandalú un poco extraño, a la vez que dulce. Y tampoco quiero obviar a todas las personas que han pasado estos días por mi vida, personas que con casi total seguridad no veré en mi vida, pero que seguirán en la memoria colectiva de los que estuvimos en la caseta Juan Belmonte 137 (La J&B): Rocío, Reyes, Marian...

Y las últimas palabras son para el Dr. José Rojo y su mujer, Toñi Rodríguez, las personas que han hecho posible que yo haya estado en Sevilla y que me sintiera como si estuviera en mi casa, pese a ser poco más que un Okupa, tratándome como un hijo más, educándome en los valores del Beticismo y enseñándome que la buena gente todavía existe, excepto en La Maestranza cuando torea Sebastian Castella.


A todos ellos,


Gracias de todo corazón.